Un mito (del griego mythos, ‘cuento’) es un relato de hechos maravillosos protagonizado por personajes sobrenaturales (dioses, semidioses, monstruos) o extraordinarios (héroes).

Hay una relación bastante clara entre el mito y la filosofía. Ambas surgieron a causa del asombro de los hombres por determinados fenómenos y para solucionar los problemas que se les planteaban en el día a día, así como para conocer el origen del universo.

Con los primeros filósofos aparece en Grecia la crítica al mito como forma de explicar el mundo. Desde un comienzo la filosofía tiene que enfrentarse a los mitos, pues intenta encontrar mediante un nuevo método de conocimiento, el de la razón, un fundamento y unas causas a los mismos fenómenos que el mito daba como producidos por los seres divinos y heroicos de tiempos lejanos.

En Grecia a medida que los mitos como creencias van siendo sometidos a la crítica, van cediendo su lugar a los razonamientos y las ideas.

El mito es, pues, un lenguaje, de segundo orden, que presenta internamente un modelo lógico, que plantea los problemas y los dilemas fundamentales de una sociedad y que con el paso del tiempo fue quedando más en el olvido, debido a que se produjo lo que en filosofía conocemos con el nombre de “El paso de el mito al logos” , es decir, de la imaginación al uso sistemático de la razón; este hecho no se produjo de forma brusca, sino más bien como una evolución gradual hacia explicaciones cada vez menos imaginativas y abstractas.

Vanesa Rosal