Los médicos más representativos del régimen nazi de adolf Hitler fueron tres: Joseph Mengele, Sigmund Rasher y Kart Clauberg.

Los nazis experimentaban sobre todo con judíos con el fin de lograr supuestos avances de la ciencia,  porque ellos buscaban la  genética de la raza aria. Joseph Mengele, apodado “el ángel de la muerte”, practicó muchos experimentos; él empezó a experimentar con las mujeres judías. Les hizo pruebas para ver, si con las relaciones sexuales entre ellas y gemelos, podían seguir la herencia genética. Esto es solo uno de los muchos ensayos que practicaron.

En la operación aktion-t4, consistió en la eliminación de enfermos mentales, niños con discapacidades y adultos estériles. En esta operación hubo más 275.000 personas muertas, que para Hitler y su régimen eran menos que cobayas. Así  lo demostraban cuando Himmler afirmó que era mucho más barato, tanto económicamente y moralmente usar a personas humanas antes que cobayas.

Los experimentos con fármacos les servia a ellos para la raza aria y no para todo el mundo. “Las conejillas de Ravensbrück”, se les abría una incisión en un miembro y en ella se le inoculaban las bacterias de la gangrena. Además, para simular las condiciones de una herida de bala, se introducían cristales, tierra, trozos de madera e incluso fragmento de agujas y se practicaban torniquetes a ambos lados de la herida para detener la circulación sanguínea. Y comprobaron unos apósitos que no sirvieron y los abandonaron a su suerte.

Sigmund Rasher, experimentó la congelación del cuerpo humano, más 200 presos fueron sometidos a estos experimentos, 80 de ellos murieron y el resto fueron enviados a las cámaras de gas.

La esposa de un comandante de un campo de concentración apodada “la perra de Buchenwald”, coleccionaba pieles humanas e incluso su marido le regaló una lámpara de huesos.

Estos son algunos casos extremos del nazismo y la gran pregunta filosófica es: ¿Fueron necesarias tantas muertes de judios y gitanos para este capricho de Hitler?

 

Daniel Mesa Tejada

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