Los problemas tales como la violencia física, psíquica, moral… están ya hoy en día muy presentes en niños y adolescentes. Muchas veces hemos escuchado la pregunta “¿por qué hay más violencia ahora que antes?”, una respuesta posible la podríamos encontrar al referirnos a la “telebasura”, término que se puede asociar a aquellos programas de televisión que explotan el morbo, el sensacionalismo y el escándalo a cambio de conseguir un número elevado de audiencia. En la última década este tipo de programación ha ido en aumento quizá por la aparición de las cadenas privadas y al mismo tiempo ha coincidido con una serie de cambios en la sociedad, la unión de estos dos factores son los que han provocado los anteriores problemas. Y es que con la llegada de la mujer al mundo laboral, son muchos niños y adolescentes los que pasan muchas horas solos en casa después del colegio. Los padres resultan estar tranquilos sabiendo que después del colegio sus hijos no están fuera de sus casas y la verdad es que no son conscientes del peligro que pueden provocarles la televisión. En el momento en el que la tele se enciende, los niños se exponen a peleas conyugales, infidelidades, desnudos, sangre, agresividad, malos modales… y hasta incluso en la programación infantil se transmiten malos valores, por ejemplo en la serie de dibujos animados “Padre de familia” pueden llegar a oír frases como “Quiero que sepas que pienso en ti cuando lo hago con mi mujer” o “A las mujeres hay que darles caña”. Está claro que a parte de que no se respetan las franjas horarias infantiles, la televisión ha perdido bastante su carácter informativo y a pasado a la manipulación informativa, confusión de información y opinión, al nulo respeto de intimidad y al honor, apuesta por la pelea en vez del diálogo, uso excesivo de la prensa rosa… Se ha llegado a un punto en el que las cosas tienen que empezar a cambiar porque esto no es un buen camino para el futuro y para ello hay que buscar soluciones. Tras varias peticiones por parte de los defensores del pueblo y de los menores, el gobierno se ha comprometido a plantarle cara a la tele basura y proteger a los menores de la cantidad de programas inadecuados que se emiten en las horas de mayor audiencia de niños. Y ya se ha reunido con los presidentes de las cadenas privadas para intentar llegar a un pacto de autorregulación pero resulta muy complicado porque a las cadenas privadas lo que le interesa es obtener el mayor beneficio posible y aseguran que adaptando su programación a los niños, perderían mucho. La sociedad se está dejando manipular por los intereses de la televisión y para llegar al buen camino, nosotros también tenemos que poner de nuestra parte, siendo críticos y dejando de ser marionetas de la televisión. Otra solución propuesta pero que aún no se ha llevado a cabo nada más que en Cataluña, es la de crear un consejo audiovisual independiente que tenga un carácter ejecutivo y por tanto, capacidad de sancionar.
En definitiva, autoridades y sociedad deberían trabajar codo con codo para poder conseguir una televisión de mayor calidad. Todos nosotros tendríamos que aprender a ser más exigentes y selectivos con lo que queremos ver, no conformándonos con una televisión de “digestión fácil”.

Lucía Espejo Alonso

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