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¿Es bueno que las parejas homosexuales tengan derecho al matrimonio? ¿Debería llamarse matrimonio o solo es una unión de una pareja del mismo sexo? ¿Esta bien visto en nuestra sociedad este tipo de matrimonio o no somos tolerantes con las personas homosexuales?
Por un lado mucha gente piensa que estos matrimonios están bien ya que si una pareja se quiere porque no pueden casarse aun siendo del mismo sexo, ¿no es el amor que sienten el uno por el otro suficiente motivo como para permitir que puedan ser oficialmente un matrimonio estable? Lo que ocurre es que las personas mayores ven a estas parejas como se las veía antiguamente, es decir, tienen una opinión contraria a estas parejas, ya que antiguamente esto estaba muy mal visto. Por lo que los únicos defensores de estas parejas son ellos mismos y gente joven que a aprendido a respetar las decisiones de los demás desde un punto de vista muy distinto al de nuestros padres y abuelos.
Aunque ya hace bastante tiempo que se aprobaron leyes contra los homófogos y a favor de este tipo de matrimonios aun hay personas que no ven con buenos ojos este tipo de unión y quieren que se le cambie el nombre ya que dicen que no son matrimonio, ya que son del mismo sexo. Pero no es el amor entre ambos el que decide si es o no una pareja de verdad. La iglesia no aprueba este tipo de matrimonios bajo ningún concepto, por lo que discrepa enormemente con las leyes a favor de este enlace, e impide que una pareja homosexual pueda casarse por la iglesia, por lo que tienen que hacerlo por el juzgado. Aunque se ha llegado a dar el caso de varios alcaldes que por sus creencias o por su homofobia se han negado a casar a personas del mismo sexo, esto les a llevado a tener que renunciar a su puesto y a multas por incumplimiento de la ley. Aunque vivimos en una sociedad cada vez más respetuosa y abierta a los cambios siempre seguirá habiendo personas que no comprendan o que discriminen a otras por no opinar o tener las mismas ideas.
En mi opinión las parejas homosexuales deben poder casarse, ya que lo que importa de verdad es el amor y el cariño que existen entre ambos y no las creencias o puntos de vista del resto de la gente, deberían existir leyes que penaran fuertemente a las personas que se negaran a casar a una pareja del mismo sexo ya que no son nadie para juzgar a los demás. Ahora mismo se esta discutiendo si una pareja homosexual podría adoptar a una hijo, hasta ahora eso debe decidirlo un juez pero ¿lo importante para un niño no es que sus padres tenga capacidad para educarlo y mantenerlo? ¿qué mas da si es una pareja homosexual o heterosexual?

Ramón Jiménez Pérez

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¿Tiene derecho un ser humano al descanso eterno cuando éste aún tiene posibilidades de vivir, aunque sea de una forma vegetal? Esta pregunta esta últimamente en boca de todos.
Esta reflexión tiene dos puntos de vista, en primer lugar se encuentra la de dejarle que muera, normalmente este punto de vista esta respaldado por los familiares de la persona enferma. Ellos se justifican diciendo “Que vivir así, no es vivir”. Y en segundo lugar se encuentra el estado, es decir, las leyes que impiden que le dejen morir. Hoy en día, el gobierno no puede hoy dejar morir a una persona porque está en contra de la Constitución Española. Fuera de España hay aún más casos de este tipo, en los Estados Unidos de América es el país que registra más casos de eutanasia. En la actualidad, en Italia hay un caso de este tipo que ha dividido la sociedad italiana en dos. Al parecer la chica lleva en estado vegetativo más de diecisiete años y la familia no lo aguanta más y ha pedido que le quiten la alimentación para que ella misma se muera. Tras varios días, la chica falleció. Y ahora siempre queda la pregunta de “¿Se ha hecho lo correcto?”, para unos seguro que sí pero para otros ha sido como un atentado más a otra persona. Aparte de este caso, en España también se han producido varios casos y han tenido la misma polémica.
¿El mundo encontrara la solución a este gran problema?, eso aún no se sabe, pero lo que esta claro que toda la sociedad nunca va ha estar de acuerdo con este planteamiento.
 
 
Daniel Mesa Tejada.

El ser humano tiene definida su libertad de manera que es artifice tanto de su vida como de su propia destrucción

La libertad es un concepto muy amplio al que se le han dado numerosas interpretaciones por parte de diferentes filosofías y escuelas de pensamiento. Se suele considerar que la palabra libertad designa la facultad del ser humano que le permite decidir llevar a cabo o no una determinada acción según su inteligencia o voluntad. La libertad es aquella facultad que permite a otras facultades actuar y que está regida por la justicia.
En mi opinión la libertad es un término que podría, según como se mire tomarse de muy diversas formas.
Todos tenemos en si libertad y a cierta edad tenemos más “libertad” pero ella depende de nuestras acciones y nuestra conducta puesto que si no hacemos lo debido como por ejemplo, robar o no cumplir las leyes ahí es cuando la justicia te va a privar de esta cierta libertad porque tu no puedes hacer lo que te de la gana así porque si por eso, yo pienso nuestra libertad depende totalmente de nosotros aunque por otra parte si pensamos de otra forma, “no somos libres” yo si quiero ahora me puedo ir a vivir a otro país totalmente distinto al mío pero, no podría porque extrañaría mi familia, amigos y en si a mi entorno, en el que he crecido y además no estaría acostumbrada a ese país y no sabría como actuar ante hechos que cada país tiene porque cada país tiene distintas leyes, medios de convivencia , etc.
Tampoco seria libre de volar como un pájaro, nadar como un delfín pero siento que si que tengo libertad a la hora de elegir, lo que yo quiera y crea que va a ser lo mejor para mi. Me comparo con animales pero ellos podrán volar, nadar pero nunca van a poder elegir como nosotros, sólo se guían por sus instintos y por su supervivencia nosotros nos guiamos muy poco por nuestros instintos solemos utilizar nuestra segunda naturaleza es decir la ciencia, la filosofía, la religión y todo los que nos preocupa.
En definitiva la libertad depende de cada ser y su manera de actuar con su medio, cumpliendo leyes y muchos pensarían que cumplir una ley ya es no ser libre pero con las leyes lo que se pretende es ser ordenados porque si no hubiera leyes todo estaría descontrolado cada ser haría lo que le diese la gana y todo seria un descontrol ya en si, es difícil a veces para algunos cumplirlas si no las hubiese todo seria un caos y no habría cierto orden que es necesario para cualquier comunidad. También la libertad es fruto de la naturaleza humana así que es necesaria para poder subsistir, de forma natural estamos obligados a elegir porque carecemos de instintos suficientes para sobrevivir.

María José Rey Roldán

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En estos días me hallo enfrascado en la lectura de una de las obras imprescindibles de nuestras letras. Se trata de “El árbol de la ciencia”, del insigne Pío Baroja. Está cargada de reflexiones de gran hondura moral y filosófica, a través del camino de iniciación del joven estudiante de medicina Andrés Hurtado.

En la novela se plantea una interesante dicotomía que me ha llevado a plantearme una serie de cuestiones de las que me gustaría haceros partícipes.

Por un lado, se presenta la figura del Árbol de la Ciencia, que provoca dolor, sufrimiento e insatisfacción. Por el otro, el Árbol de la Vida, que trae la felicidad, el gozo de la ignorancia, de la superstición, de la fe, y que nos conduce a una sedante alienación.

Es manifiesto que el camino de la duda, de la investigación, de las miradas inquisitoriales, de la reflexión … nos conduce a una irremediable angustia vital. Hacernos preguntas puede ser doloroso, y el mayor riesgo de buscar la realidad es encontrarla, abierta y desnuda. Y es aquí donde aparece el gran interrogante: ¿Está preparado el ser humano para abordar la búsqueda del conocimiento?

Parece inevitable resignarse al hecho de que, en realidad, el hombre termina sucumbiendo ante la brutalidad de los instintos más atávicos, básicos y primitivos; nunca podrá desligarse de la denominada “lucha por la vida”, concepto utilizado por Darwin en “El origen de las especies”. En definitiva, el humano se ve abocado a dejarse arrastrar por su condición animal, en un juego vital en el que sobrevive el más adaptado, el más fuerte. En un mundo de encarnizado enfrentamiento por la supervivencia, parece no quedar lugar para el individuo moral, racional o sentimental. Creaciones humanas como el dinero o el amor, no serían más que artificios para encubrir impulsos animales como el instinto de posesión o el de reproducción, respectivamente.

Es caso frecuente que, con el paso del tiempo o de los años, ante la certeza de un mundo corrupto y pervertido, un temperamento idealista y reaccionario se torne en abulia e inacción. Se abandona por completo la búsqueda del sentido de la vida y se recurre al abandono de la reflexión sobre cualquier tipo de dilema moral. Gana terreno el pesimista individuo schopenhaueriano.

¿Sería conveniente, de esta manera, adoptar una actitud resignada ante los conflictos derivados de la existencia? El estado ideal del alma sería entonces la ataraxia, cenit del pensamiento estoico. Deberíamos, por tanto, inclinarnos hacia el engaño, la mentira útil, la coraza que nos evita mirar directamente a los ojos a la realidad, dar por buena cualquier convención impuesta desde fuera y anular cualquier actitud crítica.

Pero, ¡cuidado! Si bien es cierto que el Árbol de la Ciencia nos provoca un fatal desencanto, no menos peligroso es el Árbol de la Vida, que ni mucho menos nos introduce de lleno en una felicidad plena. Más bien al contrario: un individuo privado por completo del sentido del tacto no experimentará dolor alguno, del mismo modo que aquél que no disponga del uso de la razón no sentirá angustia por aquello que se escapa a su comprensión. Ahora bien, ¿es  esto lo que en realidad perseguimos?

En definitiva, estamos obligados a decantarnos entre la desesperación del saberse conocedor de los peligros de la existencia humana, de la realidad en toda su crudeza y la angustia del sordo que no oye lo que pasa a su alrededor. Porque, resulta claro que todos somos conscientes de la posibilidad de peregrinar en pos de la realidad de la que gozamos, y aunque sea doloroso utilizarla…. ¿acaso no lo es más no hacerlo?

 Juanma Romero

Las sondas Voyager, lanzadas en 1977 para explorar los confines del sistema solar, llevan consigo un disco de oro con una selección de hora y media de duración de música proveniente de varias partes y culturas del mundo, saludos en 55 idiomas humanos, un saludo del entonces Secretario General de las Naciones Unidas y el ensayo Sonidos de la Tierra, que es una mezcla de sonidos característicos del planeta. También contiene 115 imágenes (+1 de calibración) donde se explica en lenguaje científico la localización del Sistema Solar las unidades de medida que se utilizan, características de la Tierra y características del cuerpo y la sociedad humana. Se diseñó con el objetivo de dar a conocer la existencia de vida en la Tierra a alguna posible forma de vida extraterrestre inteligente que lo encontrase, y que además tenga la capacidad de poder leer, entender y descifrar el disco. Alguna sonda ha abandonado ya los límites del sistema solar y vaga por el espacio infinito.
¿Qué pensarían los habitantes de mundos remotos si encontrasen estas sondas y pudiesen disfrutar de las prodigiosas creaciones humanas? La siguiente canción fantasea sobre esa hipotética situación. Toda una invitación a la reflexión que me gustaría compartir con vosotros. Se llama “Habitantes de Alfa Centauro encuentran la sonda Voyager” y es del gran Ismael Serrano. Que la disfrutéis.

Seguramente, y casi con absoluta certeza, os hayáis preguntado en más de una ocasión que es esto de la telebasura, algo que convive diariamente a nuestro alrededor y que en meras ocasiones hemos tenido la oportunidad de nombrar. No es más que un simple término con el que hacemos referencia a una programación televisiva que pretende únicamente captar la atención del espectador, utilizando programas plagados de sensacionalismo y tal grado de escándalo que su principal fin, por no decir el único, es alcanzar un porcentaje masivo de audiencia, olvidándose en todo momento del sentido moralizante y propiamente educador  que debe tener al menos cualquier programa televisivo.

Este hecho se ha intensificado con mayor grado de expansión en la última década y sobre todo en los últimos años. Se puede apreciar perfectamente en los programas de debate o en tertulias de cierta hora de la madrugada, donde los moderadores, que en algunas ocasiones es mejor que no estuviesen presentes, carecen totalmente de conocimiento objetivo del tema a debatir y se sumergen y dejan llevarse por un guión puramente subjetivo y plagado de insultos y desprecio hacia sus semejantes: se aprecia un nulo respeto a la dignidad y la intimidad del espectador, una traicionera manipulación de la información; se desprecia a cualquier figura de la autoridad por muy relevante e importante que sea para nosotros; predomina un uso excesivo de la prensa rosa y se critica, a veces casi sin motivos, a los protagonistas de esas historias, etc. Un sinfín de barbaridades como éstas.

Nos estamos dejando manipular de tal manera por un rectángulo de pantalla plana y alta definición de no se cuántas pulgadas, que llegamos a tal punto que ni nosotros mismos nos damos cuenta de lo que están captando nuestras pupilas. Estamos convirtiéndonos poco a poco en seres acomodados a la facilidad y a la actuación cada vez más mecánica frente a la pantalla. Pretendemos evitar todo tipo de problemas, todo lo que suponga un movimiento a nuestras neuronas y nos complique la existencia. Nos limitamos cada vez más a escuchar lo que avive nuestra diversión que lo que alimente nuestra inteligencia. Y esto es a lo que no hay que llegar: cuando nos encontremos en tal situación, debemos reflexionar sobre lo que nos está ocurriendo; debemos dar la espalda a tal insulto televisivo, porque no es más que un virus que afecta directamente a nuestra condición humana.

Por lo tanto, y sin nada más que decir, deberíamos manifestar nuestro rechazo y preocupación ante la telebasura y exigir, como garantía de control social en una sociedad democrática, la elaboración de un código ético de regulación de los contenidos televisivos. Sin duda, y bajo mi punto de vista, si llegásemos a conseguir tal propósito, yo y miles de personas en este país tendríamos otra actitud y otra perspectiva a la hora de acomodarnos en nuestras butacas y situarnos delante de la pantalla.

 

Joaquín Romero Córdoba

 

 

http://alasdeplomo.com/wp-content/uploads/2008/02/telebasura.jpgPor último, me gustaría que observaseis una imagen que ha captado mi atención y mi curiosidad. A cada uno de vosotros os pueden pasar por la cabeza miles de cosas, pero sin duda, aunque con cierto grado de obscenidad, lo que quiere dar a entender es que estamos volviéndonos poco a poco como esos señores, seres receptores únicamente de información por muy repugnante y plagada de suciedad que sea. (Ismael, antes de que colgases esto, me gustaría que la observases bajo tu punto de vista e hicieses con ella lo que mejor que pareciese: no se si es del todo apropiada para subirla al blog. Gracias).

 

 

 

telebasura

La Telebasura, del inglés junk Tv, es un fenómeno el cual esta incrementando a pasos agigantados en los últimos años, se refiere a una forma de hacer televisión caracterizada por explotar el morbo, el sensacionalismo y el escándalo como palancas de atracción de la audiencia. ¿Por qué existe la telebasura? – En la televisión todo se mueve por audiencias y los programas con mas audiencia, por desgracia, son aquellos en los que en su contenido usa la manipulación de información, ejemplo los “ganchos” que usan los programas para mantener al espectador frente al televisor hasta el final del programa; el uso de personas que cuentas sus intimidades por dinero, usan el dolor y desgracias de personas famosas para convertirlo en espectáculo televisivo, sexo, escándalos, violencia y un largo etcétera de barbaridades para conseguir audiencia. Gracias a la telebasura programas de interés cultural, intelectual, etc. no existen porque las cadenas privadas que son las que más cantidad de gente atrae, solo buscan la audiencia la cual los programas de interés cultural o intelectual no les dan.

¿Por qué estos programas enganchan de tal forma al espectador? – A la gente le gustan mucho los cotilleos de los famosos, estos programas sacan a la luz los cotilleos, ya sean reales o falsos, de los famosos y los anuncian como exclusivas por las cuales pagan millonadas a los famosos porque saben que ese dinero va a ser una inversión gracias a las miles de personas que ven dichos programas.

¿Cómo podemos acabar con la telebasura? – Estos programas se mantienen gracias a los espectadores que los ven, si los espectadores dejaran de ver estos programas se acabaría con la telebasura, ya que si un programa no tiene audiencia dicho programa es sustituido por otro en su lugar probablemente con menos morbo, sensacionalismo, etc.

Por lo tanto si de verdad queremos acabar con la telebasura la solución es fácil, pero ¿Son capaces las personas de concienciarse en lo perjudicial que es la telebasura?

Juan Antonio Membrives Polo.

 

¿Será posible alguna vez, que en este mundo podamos hacer realidad nuestros sueños?¿ Será posible alguna vez que la manera en la que veamos la realidad sea la correcta..? Y no tan sólo una falsa imaginación, apoyada en sentimientos y sueños que nos impulsan a vivir…¿Será posible?

Y es que este es una tema bastante profundo en el que todos nos vemos involucrados alguna vez y que básicamente viene dado por el hecho de vivir alguna desilusión que nos hace plantearnos si de verdad la realidad era y no la habíamos querido ver de esa manera… o simplemente por el hecho de ser personas y ser capaces de plantearnos estas cuestiones de difícil respuesta.

En nuestro día a día, los seres humanos somos capaces de ver, observar, admirar y aprender de lo que nos rodea, de la realidad, porque tenemos capacidad para ello. Pero esta realidad que apreciamos no es del todo real, porque al apreciarla lo hacemos de una forma carente de objetividad. Los seres humanos vemos las cosas desde los sentimientos, es decir, las vemos influenciadas por estos, lo que nos hace apreciarlos de una manera subjetiva. Esta influencia que poseen los sentimientos y que nos afecta, es un hecho que nos caracteriza y diferencia a cada uno entre la enorme masa de humanos que constituimos el mundo. Nos diferencia entre todos, porque existe la diversidad de opiniones al observar la realidad: la manera en que lo hacemos, la forma en que expresamos lo que nos transmite a cada uno es tan diferente…Que es ese hecho, el que nos hace especiales a cada uno dentro de la masa que suponemos todos. De ahí se originan las famosas frases de : “ Porque nada es lo que parece..” o “Las apariencias engañan..”

Podríamos concluir pues con que observando y explorando la realidad descubriremos multitud de cosas que jamás podremos imaginar y que a cada uno de nosotros nos afectará de diferente manera, porque todos somos diferentes y especiales dentro de esas diferencias.

Vanesa Rosal Pérez

La televisión creada con un fin, entretener. Este fue fundamentalmente el objetivo por el cual crearon la televisión y como comenzó en sus principios con una buena programación, hasta que comenzó a usarse de una manera indebida, es decir como medio morboso por el cual las distintas cadenas de televisión no hacen más que críticas de otras personas, tanto inmiscuyéndose en su vida privada, como riéndose de los que están explotando este sistema de manera que solo formaran a gente a partir de violencia, cotilleos (prensa rosa) y causando daño a las distintas personas expuestas a estos “programas” si pueden ser llamados así, a esto y muchas más cosas es a lo que conocemos como telebasura mejor definido como la manera de ganar dinero a costa de los demás mediante una televisión de vergüenza, de aquí creo yo que se originaria el nombre de “caja tonta”. Aunque eso si, la televisión, no solo ofrece programas que facilitan la presentación de los demás de manera vulgar sino también existe el caso de la buena televisión, esta ofrece canales los cuales también se usan para entretener y preservan los valores establecidos desde un principio, como pueden ser los educativos o de un amplio interés cultural aunque sumidos en unos cortes también conocidos por algo peor que la telebasura pero que también formaría parte de ella, denominados anuncios. Debería de mejorarse la programación de manera que se consiguiera una televisión de todos, es decir que se resguarde de esas manchas llamadas telebasura.

Cristian Carmona Cárdenas

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